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BOMBARDEAR CIVILES EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

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05 May 2017 17:32 - 05 May 2017 17:47 #18162 por Alcaudon101
Alcaudon101 Publicó: BOMBARDEAR CIVILES EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
Hacía tiempo que no me dedicaba a escribir algo. No busquéis en este artículo combates, descripciones de operaciones... aquí trato las decisiones que llevaron al bombardeo de ciudades, y cómo poco a poco las fuerzas aliadas deciden matar civiles hasta el último mes de la guerra. Sólo voy a nombrar las operaciones principales, las campañas llevadas sobre Europa y Japón... y cómo se desarrollan algunas bombas como las incendiarias de napalm.

PODER DESTRUCTIVO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.

Los bombardeos de ciudades han quedado grabados en la gente más que otras atrocidades cometidas en el siglo XX, como por ejemplo, los campos de concentración alemanes, la Revolución rusa o la matanza de la infantería en la Primera Guerra Mundial. Son una revolución en la forma moral de hacer la guerra.

1911-1918: LOS PRIMEROS BOMBARDEOS. PRIMERA GUERRA MUNDIAL.

En diciembre de 1903 voló por primera vez un avión en EE.UU. Hubo quien creía que ayudaría a restablecer la paz en el mundo, otros promulgaban que sería un arma terrible. El teniente Gaboti lanza en Libia una bomba a los turcos en 1911 Es la primera vez en la historia que un avión larga una bomba. La noticia dio la vuelta al mundo.

Ya en plena 1GM, en enero de 1915 Alemania comienza la primera ofensiva aérea estratégica sistemática y continuada de la historia sobre Londres y ciudades costeras con Zeppelines y luego bombarderos a principios de 1917. Los ingleses los imitaron. Atacando Alemania. El arma aérea daba una dimensión nueva y terrible a la guerra.

1919-1938: LAS TEORIAS DE LA NUEVA ARMA DE BOMBARDEO. PERÍODO ENTREGUERRAS.

El bombardero es un arma que todavía hay que desarrollar, a pesar de haber actuado en la 1GM, pues no ha alcanzado todo su potencial. Los estrategas aéreos como Trenchard (primer jefe de la RAF o Real Fuerza Aérea inglesa) o Giulio Dohuet (general italiano de infantería que escribía sobre aviación) pensaban que “el bombardero siempre pasará y en las guerras futuras el poder aéreo sería el único determinante”. El objetivo principal, según ellos, sería minar la moral de la población civil aplicando el terror del bombardeo de ciudades.

En 1922, en la Haya hay conferencias sobre reglas de la guerra. Los bombardeos indiscriminados para aterrorizar civiles quedan terminantemente prohibidos. En un memorando de la RAF (Royal Air Force) de 1922 se enumera una serie de “métodos de terror” aplicables: bombas de explosión retardada, “patas de cuervo” que mutilaban a seres humanos y ganado; flechas silbantes; petróleo crudo para contaminar el agua potable; y “fuego líquido”, precursor del napalm. No hubo muestras de malestar con respecto a estas formas de guerra en el seno del Ministerio del Aire. Billy Mitchell, un profeta del bombardeo aéreo, que demostró que el bombardero podía destruir los buques acorazados con unas pocas bombas, escribió en 1932 que Japón no constituía un objetivo para el bombardeo de precisión, más humanitario: “Estas ciudades, construidas en gran medida con madera y papel, conforman el objetivo aéreo más importante del mundo entero, la destrucción debe ser total, no selectiva”. El sucesor de Mitchell, De Seversky, subrayó 10 años más tarde en su best seller titulado “Victoria por el poder aéreo” (1942): “La guerra contra los japoneses debía tener como fin la destrucción total, el exterminio, la eliminación”.

Cada país realizó sus pruebas reales bombardeando civiles… americanos sobre aldeas de Nicaragua y Filipinas, ingleses en las revueltas de oriente (Iraq, Somalia, noreste de la India) utilizan su aviación como policía del imperio, Alemania con la Legión Cóndor e Italia en la Guerra Civil Española, de nuevo Italia en el norte de África y Etiopía... esta brutalidad sobre los civiles la llevaron más tarde a su máxima expresión sobre Europa y Japón. Se descubrió hace unos pocos años en archivos de Alemania una orden de la aviación nazi para lanzar en picado bombas de 500 kg en el centro de las poblaciones de la comarca del Maestrazgo de Castellón, existen las fotografías y los informes de los ataques. Los italianos realizaron una campaña estratégica sobre toda la costa mediterránea desde Mallorca.

La sociedad empieza a sentir mucho temor a los ataques aéreos. La única defensa es el ataque, así el primer ministro inglés Stanley Baldwin apremió a lo siguiente: “La única defensa es el ataque, tenemos que matar más mujeres y niños que el enemigo si queremos ganar la guerra”. Hasta se publican muchos libros de ciencia ficción donde flotas de 1000 bombarderos incendian ciudades, y utilizan una “superarma” capaz de convertir en escombros una urbe o matar gente de otra raza en consonancia con el racismo declarado en occidente; son famosos los artículos y libros de HG Wells sobre ciudades destruidas completamente por bombas aéreas. Todo se haría realidad posteriormente. En Londres se construye un hospital con 30.000 camas, y búnkeres públicos para protegerse la población. En Alemania las fincas tienen sótanos donde buscar refugio, y se formaron unidades de vigilantes de incendios.

Las potencias se preparan. Antes estallar la 2GM Inglaterra ya tenía un plan de bombardeo, los objetivos principales eran refinerías de petróleo, el sistema de transporte, producción de energía eléctrica y destruir la moral de la población trabajadora y la de sus familias. Y cerca de Berlín los alemanes prueban sus bombas contra bloques de hormigón y edificios simulados con distintos tipos de bombas.

1939-1941: GESTANDO EL BOMBARDEO DE CIUDADES.

El día que estalla la 2GM el presidente americano Roosevelt pide a los países beligerantes no llevar la guerra hasta sus extremos bombardeando civiles.

Ni Inglaterra ni Alemania querían iniciar acciones de bombardeo estratégico, pues provocan indignación general. Así que las acciones de los ingleses son bombardear los puertos de la marina de guerra alemana que son objetivo militar y no civil durante el día, y lanzar panfletos de propaganda sobre las ciudades por las noches. Las operaciones diurnas provocaban muchas pérdidas en los bombarderos

Durante la guerra relámpago la Luftwaffe (aviación alemana) bombardea Varsovia en Polonia y Rotterdam en Países Bajos. Aunque parezca mentira, las leyes internacionales sobre derechos humanos permitían bombardear ciudades si se encontraban en el frente de guerra. Los alemanes buscan objetivos industriales y militares, pero están en plena ciudad y la mala puntería provoca muertes civiles. El mismo día del bombardeo de Rotterdam, 15 de mayo de 1940, el Ministerio de Guerra inglés autorizó al Mando de Bombardeo a extender sus operaciones hasta el corazón de Alemania atacando objetivos industriales. Esa misma noche se enviaron 99 bombarderos a atacar objetivos petrolíferos y ferroviarios en el Ruhr. La ofensiva aérea estratégica contra Alemania había comenzado.

Inglaterra se queda sola frente a Alemania tras la caída de Francia, y pasa a la defensiva. Durante largos meses el Mando de Bombardeo constituyó la única prueba que Gran Bretaña tenía para demostrar al resto del mundo que no se había rendido ante Hitler como lo hiciera su aliada Francia. Es la única unidad británica capaz de llevar la guerra a Alemania y recibe órdenes para elegir objetivos el 4 de junio: Bombardear las industrias del petróleo. En caso de no poder localizarlas, se escogerían como objetivos fábricas de aviones. Y si tampoco éstas pudieran localizarse, se bombardearían objetivos iluminados o fácilmente identificables como las estaciones de clasificación de trenes. Estos objetivos debían bombardearse por la noche, para evitar pérdidas prohibitivas entre bombarderos, pretendiéndose dislocar la producción industrial y los movimientos del ejército. Las instrucciones especifican que los objetivos atacados fueran perfectamente identificados y que se afinara la puntería sobre ellos. Por el momento se prohibieron los bombardeos hechos sin precisión y atacar a la población.

En plena Batalla de Inglaterra (agosto de 1940) los alemanes empiezan a bombardear durante el día objetivos industriales que están cerca o dentro de ciudades, además de los aeródromos de los cazas ingleses. Pero las grandes pérdidas provocadas por esos mismos cazas de la RAF (Real Fuerza Aérea) ayudados por los radares en tierra, obliga a los alemanes a pasar a los bombardeos nocturnos. Una noche de agosto, la del 24-25, buscando depósitos de combustible, unos bombarderos alemanes atacaron la City de Londres. Y Churchill a la noche siguiente bombardea Berlín como represalia. Hitler inicia una campaña de bombardeo de Londres de 75 noches seguidas y otras ciudades a partir del 7 de septiembre hasta abril de 1941, ofensiva detenida para preparar la conquista de la Unión Soviética, pero que ha provocado 40.000 muertos.

Se ha iniciado la escalada, pero como dijo Churchill el 30 de octubre, se pretendía respetar la norma según la cual los objetivos debían ser siempre militares, pero a su vez añadía, “las poblaciones civiles que rodean los objetivos militares deben sentir también el peso de la guerra”. Churchill lo llamaba “una interpretación más amplia de unos principios ya aplicados”.

En la víspera de Todos los Santos, la RAF recibió la orden de atacar ciudades alemanas con bombas incendiarias. Una semana más tarde, los bombarderos británicos atacaron el lugar de nacimiento del nazismo, Munich. La semana siguiente la Luftwaffe ataca duramente la ciudad de Coventry. No era sólo una ciudad catedralicia; también era un centro importante de la industria armamentística británica, con dos grandes fábricas de aviones y una veintena de subcontratistas que producían recambios para motores de aviones. Estas industrias estaban situadas en zonas residenciales, cerca del casco urbano medieval altamente inflamable alcanzado por las bombas incendiarias de los alemanes. Seis de cada mil habitantes de la ciudad murieron o fueron heridos de gravedad, se consideraron un efecto colateral inevitable. Coventry resultó ser el ataque aéreo más exitoso hasta el momento. Apenas ninguna de las famosas industrias de Coventry quedó intacta. Pero, incluso así, la producción industrial de la ciudad no menguó más de una tercera parte y tan sólo se tardó un mes en recuperar el volumen de producción anterior. El jefe del servicio de propaganda alemán Göbbels, aplica la palabra “coventrización” a la pulverización de una ciudad.

El jefe de la RAF, Sir Charles Portal expresa dudas sobre la precisión de los bombardeos nocturnos bajo el mando de Peirse. Los objetivos son pequeños y no son encontrados a pesar de los informes de los tripulantes de bombarderos, y los bombardeos son llevados realmente a la ciudad como objetivo. Entre este jefe y el Mando de Bombarderos apoyado por Churchill empiezan las disensiones. Hacia fines de 1940 la industria del petróleo es el segundo objetivo en importancia de la lista, el primero es la moral de los alemanes. La dureza del bombardeo de Coventry tuvo como consecuencia unas instrucciones no muy específicas para el Mando de Bombardeo, que decían solamente "atacar el centro de la ciudad". El primer ataque británico de esta naturaleza tuvo lugar la noche del 16 al 17 de diciembre de 1940 y la ciudad escogida Mannheim. Esta progresión en los acontecimientos, pronto sería de mucha mayor importancia debido a la ausencia de alternativas.

Primavera 1941: No había alternativa, solo se podía bombardear a la población a pesar de que en ocasiones se cambiaba la importancia de los objetivos a destruir, como el sistema de transportes alemán. Era inevitable bombardear civiles. En julio de 1941 se hizo el memorándum con la lista de ciudades que se debían atacar. Se toma de decisión de atacar blancos factibles en las noches de luna. El resto de cada mes, aproximadamente los tres cuartos de cada uno en que no hay luna, se trataría de bombardear intensivamente objetivos de gran tamaño… las ciudades. Este tipo de ataque empezaba a ser conocido como bombardeo por zonas. Las ciudades elegidas como blanco de los ataques por zonas, solían ser además importantes nudos ferroviarios. De esa forma ambos objetivos se justificaban el uno al otro. A las listas se añadieron los nombres de Hamburgo, Bremen, Hanover, Frankfurt, Mannheim y Stuttgart. “El bombardeo zonal” consiste en destruir un objetivo militar arrasando toda la zona donde se encuentra. Estaciones, zonas de aprovisionamiento, todo es bombardeado junto a los barrios donde viven las familias. La artillería ya utilizaba el término “fuego zonal”. Fueron los franceses quienes inventaron el bombardeo zonal alrededor de 1920. Sin embargo, el concepto fue introducido por Graham-White en 1916: “La precisión absoluta dejará de ser esencial en cuanto se pueda confiar en que un gran número de proyectiles hagan blanco en una zona determinada”.

El bombardeo de zona o alfombra necesita bombas incendiarias. Viendo los ingleses que las bombas explosivas que utilizaban sólo provocaban daños superficiales y con las incendiarias no conseguían quemar una ciudad, los científicos y militares unieron sus esfuerzos para aprender a incendiar una urbe. Tenían un estudio sobre la fisionomía de las ciudades europeas y todas eran iguales. En el centro se encontraba la parte administrativa, rodeada de la zona residencial y alrededor un anillo de industrias. Las casas estaban construidas con paredes de cañizo en su interior. Crearon una ciudad en Inglaterra y decidieron utilizar bombas incendiarias de termita, que al estallar formaban un charco de hierro fundido. Vieron que aunque las paredes podían arder, el fuego no se propagaba, la culpa era de los armarios empotrados que contenían casi todas las casas. La técnica fue lanzar primero bombas explosivas pequeñas, de unos 4 kilos, que atravesaban techos y varios pisos y estallaban rompiendo las paredes, y luego lanzaban las incendiarias de termita muy ligeras que entraban en los edificios en los que las paredes ya no eran un obstáculo. Las lanzaban por miles, en contenedores que se abrían en el cielo mientras caían. A veces, lanzaban una bomba “revientamanzanas” de 1.800 kilos. Estudios como éstos ya se han realizado anteriormente. En Oxford, William Lanchester hace cálculos en 1916 para destruir una ciudad, y descubre la tormenta de fuego: Cuando los recursos de la comunidad que vive en la ciudad se ven superados, entonces los daños son proporcionalmente mayores. La ciudad puede ser destruida completamente. La ciencia aplicada al asesinato en masa está a punto de máxima realización, ya no será un experimento.

Cuando Alemania agrede a la Unión soviética, lo único que tienen los ingleses para echar una mano es el Mando de bombardeo. Pero la ayuda no es muy eficaz. Los objetivos industriales no se incendian, ni las residencias de trabajadores situadas en sus cercanías.

Informe Butt: En agosto de 1941 Lord Cherwell, consejero científico del primer ministro, envió un investigador civil al Mando de Bombardeo para encontrar la respuesta a la cuestión de la precisión de los bombardeos nocturnos. Aunque a veces el comandante en jefe de la RAF, Charles Portal, había expresado sus dudas al respecto, la verdad es que no se le había dedicado a tal asunto razonamiento sistemático alguno. El enviado de Lord Cherwell , llamado Butt, examinó más de 600 fotografías tomadas desde los aviones de bombardeo durante las operaciones nocturnas de los meses de junio y julio de 1941. También leyó los informes documentales de estos ataques. Estas investigaciones probaron que entre todos los aviones que, de acuerdo con los informes escritos, creían haber bombardeado sus objetivos, sólo un tercio de acuerdo con la evidencia fotográfica, se había aproximado a ellos a un radio de ocho kilómetros. Las noches de luna aumentaba la precisión, sobre Francia era mejor, sobre la cuenca industrial del Ruhr descendía a la decima parte. Había que mejorar la navegación nocturna y la puntería. La campaña de bombardeos engullía enormes recursos. Pero, ¿era efectiva?

1942-1944: LOS GRANDES BOMBARDEOS DE CIUDADES.

El Mando Bombardeo estaba bajo las órdenes de sir Arthur Harris desde febrero de 1942. Se le apodaba “Carnicero” Harris. No era muy social, ni tenía aficiones, jamás leía libros, detestaba la música, lo único a lo que dedicaba el tiempo era a su arma, el Mando de Bombardeo. En una ocasión, conduciendo peligrosamente por Londres un policía detuvo su vehículo y no le reconoció, le espetó que conduciendo de ese modo podría matar a alguna persona, a lo que Harris respondió: “Me pagan por hacer eso”. Su mejor amigo era un antiguo compañero de los bombardeos a Iraq y su superior más próximo era un antiguo compañero de Adén. Ahora estaban todos juntos, como la pandilla que volvía a estar reunida, lista para volver a la carga. Y bien que lo hicieron. Las nuevas órdenes enviadas a Harris desde el Ministerio del Aire en marzo no dejaban lugar a dudas: Destruir la moral del trabajador alemán.

Como hay quien dudaba del bombardeo como herramienta efectiva de la guerra capaz de rendir al enemigo, Harris prepara en marzo de 1942 un experimento, una ofensiva muy destructiva para incendiar ciudades. Churchill está de acuerdo cuando su íntimo consejero, Lord Cherwell, que el 30 de marzo de 1942 le envía una nota al primer ministro en la que afirmaba que el análisis de los ataques alemanes sobre Birminghan, Hull y otras ciudades británicas probaba que por cada tonelada de bombas, quedaban sin hogar entre 100 y 200 personas. Estimaba que el promedio de vida operativa de los aparatos del Mando de Bombardeo era de 14 "raids", en los que podían arrojar un total de cuarenta toneladas de bombas y dejar sin hogar de 4.000 a 8.000 personas. Había puesto al descubierto que en 1938, 22.000.000 de alemanes vivían en 58 ciudades de población superior a los 100.00 habitantes. Creía que el Mando de Bombardeo era capaz de localizar y alcanzar esas 58 ciudades y dejar sin hogares a 2 millones de alemanes, se acortaría la guerra al destruir la moral, incluso podría haber una sublevación contra el régimen nazi.

La noche del 28 de marzo, Harris puso en marcha su ofensiva “experimento” contra las zonas residenciales alemanas. Dirigió un ataque nocturno contra Lübeck con bombas incendiarias, dejando a 15,000 personas sin hogar. El 18 de abril incendió Rostock. El 30 de mayo inició la operación “Millennium”, enviando simultáneamente 1000 bombarderos en varias ocasiones sobre varias ciudades. La primera ciudad en sufrir tan gigantesco bombardeo fue Colonia, destruyendo los hogares de 45.000 alemanes y matando a muchos de ellos en el proceso. La verdadera ofensiva había comenzado. Era la única forma que tenía el Mando de Bombardeo para reafirmar su poderío, el bombardeo por zonas. Pero ninguna ciudad atacada en “Millennium” ha sido gravemente incendiada. Las anchas calles de Colonia y un centro de la ciudad no inflamable han evitado que los distintos focos de fuego se unieran en uno solo para provocar una tempestad de fuego. Además el esfuerzo de enviar un millar de bombarderos no puede sostenerse más de 4 misiones y luego el número de efectivos vuelve a bajar y estabilizarse.

Desde principios de 1942, hasta enero de 1943, aparecen muchas novedades técnicas que multiplicarán el poder del Mando de Bombardeo de forma gradual a medida que van entrando en servicio dichos adelantos. Empiezan a entrar en liza nuevos bombarderos pesados cuatrimotores con gran autonomía y mayor carga de bombas, el Lancaster es el mejor de todos. Aparecen dos métodos de radionavegación, el GEE y el OBOE, que marcan en el cielo caminos de ondas de radio para dirigir a los bombarderos hacia los objetivos.. Se instalarán a bordo de la Pahtfinder Force, un grupo especial de aviones llamados Exploradores, que marcan con bengalas de colores en el suelo los objetivos para las oleadas de bombarderos que llegan minutos después. A principios de 1943 se instala un radar cartográfico, el H2S, cuyos haces van dirigidos hacia tierra, obteniendo el operador un mapa de lo que sobrevuela el bombardero en su pantalla, diferenciando claramente el agua de la tierra y los grandes edificios.

Toda esta tecnología aumentará el poder destructivo, y a ello se suma que en agosto de 1942 los estadounidenses inician su campaña de bombardeo. Primero de forma tímida, buscando objetivos del III Reich situados en Francia, pero a fines de 1942 se internarán en Alemania. Pero la filosofía americana difería de la británica. La USAAF (United States Army Air Force) no se mostraba muy de acuerdo con el concepto de bombardeo nocturno por zonas que tenían los británicos. Los americanos eran partidarios de los bombardeos a la luz del día pues eran mucho más precisos y eficaces. De hecho la USAAF no tenía bombas incendiarias en su inventario. Pero su estrategia podría cambiar, como ocurriría más adelante.

Aun aumentando el poder aéreo estratégico aliado, los alemanes no quedan atrás. Hasta finales de 1941 sus defensas antiaéreas nocturnas dependen de artillería que sigue los haces luminosos de reflectores, pero han creado un sistema defensivo de radares llamado línea Kammhuber, no tan avanzado como el inglés pero suficiente para guiar cazas nocturnos uno a uno contra los bombarderos británicos, que no vuelan en grandes formaciones como los americanos, sino de forma solitaria. También han empezado a instalar radares a bordo de los cazas nocturnos para detectar a los bombarderos. La artillería antiaérea también empieza a estar dirigida por radares. A mediados de 1942 las pérdidas de bombarderos nocturnos empiezan a aumentar. La USAAF en sus misiones diurnas se encuentra con nuevos aviones caza alemanes pilotados de forma magistral que les provocan las primeras pérdidas en 1942. Desde primeros de 1942, sobre los cielos del Reich se entabla la batalla más tecnológica de toda la guerra, una batalla de las ondas, invisible, donde los alemanes estudian los radares a bordo de bombarderos del adversario para guiar cazas con las emisiones de esos mismos radares, los ingleses lucharán por distorsionar los radares situados en tierra que detectan a los bombarderos, y sintonizan las conversaciones de radio de la Luftwaffe para entrometerse en ellas y enviar órdenes a los pilotos para engañarlos y enviarlos lejos de la zona de combate…

En enero de 1943, en la conferencia de Casablanca, los aliados deciden claramente minar la moral de pueblo alemán y el sistema industrial mediante el bombardeo combinado, durante las noches los ingleses, y durante el día los americanos, pero cada uno según su filosofía. La USAAF mantiene sus misiones de precisión sobre la economía.

Durante el año 1943 Harris se propone lanzar una serie de ofensivas cada vez más poderosas y destructivas. Desde principios de 1942 los efectivos del Mando de bombardeo de un promedio de casi 500 bombarderos por misión a aumentado hasta los 970.
En marzo inicia la Batalla del Ruhr. El gran valle alemán del acero y el carbón será bombardeado durante 3 meses. El lugar es apodado por los pilotos ingleses “la tierra sin retorno”. La ofensiva es un éxito. Para que los alemanes no concentren sus cazas en la zona, en ocasiones se realizan bombardeos en zonas alejadas, así consiguen que las defensas de Alemania se mantengan dispersas.

El buen resultado sobre el Ruhr incita a Harris a realizar ataques devastadores sobre varias grandes ciudades. En julio da inicio pues a la operación Gomorra, nombre de la ciudad bíblica destruida a fuego por Dios. Y Harris, como un Dios, desata el fuego sobre Hamburgo atacándola en 4 ocasiones, y realizando otros 6 bombardeos sobre otras poblaciones de gran tamaño. Con dos millones de habitantes, Hamburgo es la segunda ciudad más grande de Alemania y posee el mayor puerto comercial. En el segundo ataque, se desató una tempestad de fuego. Las defensas alemanas han fallado por completo, los radares han sido obstaculizados por tiras de papel de estaño que lanzan los aviones, y la Luftwafe no puede actuar eficientemente. En el radar cartográfico el río Elba se distingue perfectamente de la ciudad, que también es marcada en el suelo con bengalas de colores de la Fuerza de Exploradores. 40.000 personas fallecieron y 16.000 viviendas quedaron en cenizas. Los americanos realizan 2 bombardeos diurnos también sobre la ciudad atacando industrias situadas en las orillas del río, fábricas de aviones, astilleros... Media ciudad de Hamburgo se ha quemado, 1 millón de refugiados huyen. El régimen nazi no tiene palabras para la población.

Dado el éxito de la campaña Gomorra, Harris se decide por un objetivo capaz de terminar la guerra si es bombardeado con insistencia y éxito en noviembre: Berlín. “Nos costará entre 400 y 500 bombarderos, pero ellos perderán la guerra”, creyó el “carnicero” de Harris aceptando gran cantidad de pérdidas propias. Pero en los radares la capital alemana aparece grande en las pantallas y quedan saturadas, Berlín también es la capital mejor defendida del mundo, y sus anchas avenidas no son propensas a los grandes incendios, además, durante esta campaña reinará una mala meteorología. La “batalla de Berlín” supone bombardear 36 veces la capital. Esta vez se pierden los 500 bombarderos que ha calculado Harris sobre la capital y no ha habido éxito. Se ha quemado el 30 % de la capital, pero ha resistido. La campaña dura 4 meses y como siempre se extiende a otras ciudades, como Nuremberg el 2 de enero de 1945, donde perecieron 6.000 civiles, 100.000 quedaron sin hogar y el 90% de la ciudad medieval quedó destruida en una hora. Las pérdidas en bombarderos de toda la campaña sobre todas las ciudades se elevan en total a 800 aviones y 3000 tripulantes. Sobre Nuremberg los alemanes derriban 94 bombarderos. Estas cifras de pérdidas inaceptables se deben a que las defensas alemanas han mejorado. Sus radares ya no son afectados por las tiras de papel de estaño y los han mejorado e instalado en mayor número sobre sus cazas, a veces llevan varios tipos a bordo. Los americanos, fieles a su estrategia, no han ayudado al principio, creen que es un asesinato, pero al final deciden bombardear objetivos industriales en su firme determinación de ataques de precisión.

Durante el año 1943 los americanos se han internado profundamente en Alemania para bombardear objetivos industriales importantes. Pero como no iban escoltados por cazas, porque éstos no tienen suficiente autonomía de vuelo, los bombarderos vuelan gran tiempo de la misión solos y sufren muchos derribos. En su idea de buscar objetivos de alto valor para dañar la economía de guerra enemiga, deciden atacar las fábricas de rodamientos a bolas en Schweinfurt. En agosto desempeñan una misión contra dichos objetivos donde pierden hasta 60 aviones, repiten operación en octubre y las pérdidas ascienden a 100 aviones. Son cifras que no pueden aceptarse durante meses, pues en todas las demás misiones sus pérdidas también son altas. La ofensiva americana es detenida durante 3 meses, hasta enero de 1944.

A principios de 1944 queda patente que hay que asaltar Europa, y hay que conseguir la superioridad aérea sobre el norte de Francia donde van a realizarse los desembarcos. La USAAF realiza la “Semana Grande”, una serie de ataques a las fábricas de aviones. Las grandes cantidades de bombarderos americanos hace que salgan a su encuentro los cazas alemanes, pero esta vez van escoltados por cazas americanos todo el tiempo de la misión. Los cazas de la Luftwaffe son destruidos en tierra, y en mayo, el mes anterior al desembarco de Normandía, son derribados tantos cazas alemanes como en los 12 meses anteriores. El bombardeo diurno americano ha demostrado que puede ayudar a conseguir la superioridad aérea al obligar a despegar a la aviación alemana y llevarla a una trampa por tener que enfrentarse a centenares de cazas americanos de escolta de bombarderos.

Harris se queja porque sus bombarderos deben desviar la atención hacia objetivos para preparar la invasión de Normandía. Pero terminada la ayuda al desembarco y posterior campaña, americanos e ingleses vuelven al bombardeo estratégico. Los ingleses inician de nuevo los ataques a la lista de ciudades que poco a poco van tachando a medida que las bombardean. Los americanos atacan el talón de Aquiles alemán, la industria del petróleo durante el verano. Se extrañan que jamás antes hayan sido atacados grandes complejos de refinerías. Las reservas de fuel bajan mucho. Pero los alemanes consiguen aumentarlas en otoño, y mejoran la producción de armas como nunca. Harris se sometió obedientemente a los planes de bombardear las plantas petrolíferas. Sin embargo, hubo “desviaciones de la ofensiva principal” que siguieron centrándose en las zonas residenciales.

También se combatió el sistema de transportes francés para que los alemanes no pudieran mover sus ejércitos. Después del Día “D” se inicia también una ofensiva paralela al petróleo contra el ferrocarril alemán, que se extiende a todo el transporte, y consigue los mismos efectos que sobre Francia, muchos problemas para mover estratégicamente el ejército terrestre y transportar la producción económica.

Pero el bombardeo estratégico no es tan efectivo como se piensa. La población se adapta y no sucumbe, y la economía no se hunde totalmente y permite combatir al ejército alemán. No será hasta 1945 que la falta de petróleo detenga los ejércitos alemanes y sus aviones, pero la causa será que Alemania ya está siendo invadida por tropas que conquistan territorios industriales.

Hay que destacar los bombardeos que Alemania desempeña con las armas de “Venganza”, las armas “V”. Son misiles denominados V-1 y V-2 que lanzan contra Londres, vuelan solos, sin piloto, realizando una navegación preestablecida. Se trata de una guerra impersonal que atemoriza mucho a los ingleses, consigue matar a 9000 personas, provocando la mayor evacuación de la capital inglesa en toda la guerra; si bien los daños producidos son menores que durante la Batalla de Inglaterra, de hecho, la cantidad de explosivos de todas las armas “V” son inferiores a los lanzados por los ingleses en una sola noche.

1945: HOLOCAUSTO DE BOMBAS.

El año 1945 desata las mayores matanzas de civiles de toda la guerra. Observemos que durante los 3 últimos meses de la guerra en Europa (finaliza el 7 de mayo) se lanzan más toneladas de bombas que durante todos los años anteriores.

Como durante al año 1944 los alemanes habían dado algunas sorpresas demostrando que podían renacer de sus propias cenizas (como la ofensiva en las Árdenas, nuevas armas como aviones a reacción o misiles de “Venganza”, producción económica en pleno auge…) y así alargar la guerra, los americanos, incluido su presidente Roosevelt, creen que bombardear a la población es un objetivo tangible para acortar la conflagración y allanar el camino a su ejército terrestre. El 3 de febrero bombardean Berlín con 1000 aviones por orden del Estado Mayor. Mueren 3000 alemanes y destruyen 120.000 viviendas. El jefe de los bombarderos, estaba en contra de este ataque asesino, e intentó buscar objetivos industriales para bombardear en pleno corazón de Berlín, pero las bombas cayeron sobre los barrios. El 14 de febrero a la luz del día, 400 bombarderos de la Octava Fuerza Aérea bombardearon la ya completamente devastada capital de nuevo, así como el 26 de febrero. Las bajas sufridas por los berlineses fueron extraordinariamente altas y es posible que murieran alrededor de 25.000 personas. El centro administrativo de la ciudad ha sido devastado.

El 13 de febrero los ingleses bombardean Dresde. Sólo había sido bombardeada levemente dos veces anteriormente. Se provoca la mayor tempestad de fuego de la guerra. Se calcula que 35.000 alemanes mueren, pero las cifras son muy superiores, porque los rusos ya habían cruzado la frontera y se dirigían a Berlín, así que Dresde estaba repleta de refugiados que huían de los soviéticos, y la ciudad estaba atestada porque parecía segura, pero se encontraba indefensa contra los ataques aéreos. Los censos de la ciudad no sirven para calcular las muertes, pues originalmente la ciudad tiene 700.000 habitantes. Los bombarderos veían la ciudad incendiada desde 160 km, un resplandor rojizo enorme. Esta vez los americanos bombardean de día y con sus cazas ametrallan hospitales y a la gente que estaba desde la noche anterior a las orillas del río para soportar el calor intenso. Los ingleses vuelven a atacar la noche siguiente y los americanos la mañana que seguía al ataque británico, y volverían a repetirlo durante el día el 2 de marzo y 17 de abril. Había tantos muertos, que son llevados al mercado viejo y son quemados. La misión ha sido una orden especial de Churchill, para impedir que las tropas alemanas discurran hacia el este para combatir a los rusos, pero también para impresionar a Stalin, dado que hay tensiones entre los aliados. En los periódicos se cuestiona este bombardeo, y otros partidos como el laborista en la Cámara de los Comunes en Inglaterra acorralan a Churchill.

Para objetivos especiales y duros, como puentes, túneles, búnkeres de submarinos… los ingleses lanzan algunas bombas de 5400 kilos o de 9800, verdaderos monstruos llamados “bombas terremoto”, pues la última se hunde 30 metros en el suelo y su explosión crea ondas sísmicas que derriban las estructuras.
Bombardeando Japón: En EE.UU. no faltan los hombres que están contra los bombardeos de zona o alfombra con incendiarias. Una comisión para los bombardeos sobre Japón decía que debían basarse en la experiencia de los bombardeos sobre Alemania para atacar Japón. Eduard Maison hizo un estudio. Y constata que “va contra nuestros ideales llevar la guerra a los civiles”. Richard Hugues, coronel del departamento de inteligencia del cuerpo aéreo del ejército estadounidense, se encargaba de preparar planes estratégicos, y estaba contra el bombardeo de área… Afirmaba que no era cívico, el fin no puede justificar los medios. Su propuesta fue un revuelo en la fuerza aérea y al día siguiente fue contradicha por otro informe contrapuesto desde el Pentágono, donde se encontraba el Alto Estado Mayor… “el objetivo es acortar la guerra y defender vidas aliadas contra los métodos de países asesinos”. Hugues prosigue… “¿Queremos una Alemania sin hogares ni servicios públicos? ¿Con miles de nómadas en el país y sin poder gobernarlos luego? ¿Debemos seguir actuando ciegamente?” Pero ocurre algo increíble, se supone que un militar debe morir por su país en batalla, pero ahora se decide matar civiles para salvaguardar vidas de militares. Y los americanos deciden cruzar el umbral moral de la guerra a fines de 1944 y bombardean Dresde y Berlín a principios de 1945 mediante ataques de zona, como hacen los ingleses. Una vez se consume un asesinato, no hay problema alguno en repetirlo, y volcarán todo el salvajismo de los ataques aéreos estratégicos sobre Japón. No debemos olvidar que en el Pacífico la guerra está cargada de racismo por parte de ambos contendientes. Al final un informe del comité de estudios estratégicos dicta que las fábricas de aviación como la población son los objetivos primordiales, incluso el informe afirma que los japoneses temen al fuego y por lo tanto sus ciudades deben ser incendiadas.

La USAAF no poseía bombas incendiarias antes de entrar en guerra tras el ataque a Pearl Harbor. La bomba incendiaria adherente era un problema puramente científico. Tan sólo había dos especialistas trabajando en el tema. Éstos recomendaban una bomba de dos kilos que creaba un charco de hierro fundido. Sin embargo, sus efectos no se habían evaluado científicamente. Un químico llamado Fieser empezó desde cero. Analizó los factores que determinaban la eficacia de una bomba incendiaria. Definió el concepto, a continuación empezó a buscar un material adecuado para crear los terrones de gel ardiendo. Resultó que una mezcla de goma y gasolina producía la pegajosidad deseada, a la vez que ofrecía una alta combustibilidad. Fieser eligió una envoltura metálica, la M-47, originariamente pensada para el gas mostaza. La envoltura fue rellenada de gel en el laboratorio de Harvard y detonada detrás del estadio de la universidad. El resultado superó todas las previsiones. Fieser viajó al arsenal de Edgewood llevando la nueva bomba en su compartimiento del coche cama. El mozo de equipajes que la transportó la depositó sobre la litera inferior y dijo: “Pesa como una bomba”. Cuando EE.UU. declara la guerra, se toma el control de todas las fuentes conocidas de una de las dos materias primas necesarias para construir una bomba: el caucho. Fieser hizo una serie de intentos de sustituir el caucho por diversos jabones y en febrero de 1942 completó una nueva receta: GASOLINA + 5% NAFTALENO DE ALUMINIO + 5% PALMITATO DE ALUMINIO + 5% DE POLVO DE CARBÓN. Su nombre NAPALM. . Pero pronto descubrirían que el aceite de coco podía sustituir la palmitina de aluminio sin problemas, pero, por entonces, el nombre de la nueva sustancia ya había calado. Todo el mundo siguió llamándola napalm. En un primer momento, se confió la producción de napalm a la sociedad Nuodex Products y, a mediados del mes de abril, ésta ya tenía preparado un polvo de color marrón que no era adherente de por sí, pero que al mezclarse con gasolina en una solución del 12% se transformaba en una sustancia extremadamente pegajosa e inflamable. El siguiente paso fue construir un modelo a tamaño natural de una aldea japonesa, con sus paredes de papel y sus tatamis. La levantaron en Utah, donde se probó la bomba de napalm con gran éxito durante el verano de 1943Sin embargo, restaba un problema por solucionar: la porción de napalm que quedaba en la envoltura después de la explosión y que no servía para nada. A uno de los colegas de Fieser se le ocurrió la idea de combinar el napalm con fósforo blanco que prende al entrar en contacto con el aire. De este modo, se combinaban los efectos amplios pero superficiales del napalm con la capacidad del fósforo de penetrar profundamente, punto por punto, en la musculatura humana, donde seguiría ardiendo, un día tras otro.

A principios de 1944 se prepara el bombardeo de Japón, se buscaban objetivos adecuado. Al principio, tan sólo se contemplaron objetivos estrictamente militares, pero en mayo de 1944 llegó la orden de preparar ataques con napalm a ciudades japonesas. Para cubrirse las espaldas, los responsables de toma de decisiones afirmaron que: “Es deseable que las zonas seleccionadas incluyan o se encuentren en las inmediaciones de objetivos militares legítimos”. Esta orden rompía con la forma de bombardear sobre Alemania, mediante ataques de precisión. Era obvio, pues, que los norteamericanos planeaban utilizar el napalm contra Japón. Evidentemente, el uso de napalm contra los japoneses se consideraba más legítimo. La guerra contra ellos tiene una gran carga racista que no existe contra los alemanes. Cuando los norteamericanos empezaron a bombardear Alemania en agosto de 1942 junto con los británicos, las bombas incendiarias se sustituyeron con bombas altamente explosivas, los bombardeos nocturnos por los diurnos y los bombardeos zonales por los de precisión.

Desde la primavera de 1944 se envían desde China bombarderos B-29 para atacar objetivos japoneses en el continente y esporádicamente sobre la ínsula nipona. Pero no se puede lanzar más que un par de misiones mensuales. Es difícil abastecer los aeródromos en China y hay muchos fallos mecánicos en el gigantesco nuevo bombardero. Ya en noviembre los B-29 son enviados a las islas Marianas, conquistadas en verano y desde donde Japón queda dentro del radio de acción de estos bombarderos. Los bombardeos de precisión a fábricas desde gran altura no son precisos, había vientos estratosféricos enormes… faltaba mucho para perfeccionarlo. Se criticaba este tipo de ataque. Había prisa por conseguir resultados con el nuevo bombardero que había supuesto el proyecto aeronáutico más costoso de la historia, y porque estaban ansiosos en utilizar el napalm. Al principio los bombardeos no fueron eficientes. Las corrientes de chorro de aire a alturas superiores a los 8500 metros a que volaban los bombarderos les provocaba volar a 50 km/h si lo hacían frontalmente o a más velocidad de la aceptable si era con viento de cola, y para esas velocidades los visores de bombardeo no estaban preparados. Era un fenómeno no conocido hasta aquél momento. Los malos resultados en los ataques precipitan un cambio de jefe, y el salvaje Curtis LeMay tomará el mando de esa flota de bombarderos, la XXI Fuerza Aérea.

En febrero de 1945 se empieza por atacar Tokio, pero a demasiada altura, con efectos poco concluyentes, así que deciden bombardear al estilo del Mando de bombardeo inglés, con un grupo de exploradores que marcan las zonas de ataque, y volando los bombarderos a baja cota. La noche del 9-10 de marzo se provocó una tormenta de fuego terrible que causa 84. 000 muertos, más que cualquiera de las bombas atómicas en el momento de la explosión. LeMay dijo: “Cuando incendiamos la ciudad sabíamos que morirían mujeres y niños. Pero había que hacerlo” Ya en junio, el 60% de las 6 ciudades con mayor densidad poblacional eran cenizas. Toyama, una ciudad con fábricas de aluminio, arde en un 99 % de su extensión. Ninguna ciudad de la guerra mundial sufre una destrucción de mayor porcentaje. El aluminio es una aleación muy inflamable, así que durante el bombardeo lo aviones no tuvieron que lanzar bengalas para iluminar la escena y hacer fotos para demostrar el resultado del ataque, debido a la gran iluminación del incendio. En total 180 ciudades arrasadas… Kobe en un 55%, Yokohama, Nagoya atacada 5 veces. En sólo 5 meses Japón estaba destrozado y habían muerto 400.000 civiles.

El 6 de agosto y 9 del mismo mes caen las dos únicas bombas lanzadas en acto de guerra. 60.000 muerto provocó la primera y 40.000 la segunda en el momento de la explosión. Con los años han fallecido muchos supervivientes por la radioactividad.

Los peores bombardeos de la historia tuvieron lugar sobre Japón.

TESTIMONIOS DE UNA TEMPESTAD DE FUEGO.

Socavar la moral de los trabajadores es un eufemismo que significa bombardear civiles. Básicamente el pretexto para hacerlo es la falta de precisión, pero esto se llama acto terrorista.

Ya hemos tratado lo que es una tempestad o huracán de fuego. Y por primera vez en la guerra se lleva a término sobre la ciudad de Hamburgo. Es la segunda ciudad más grande de Alemania, está situada a 80 km de la desembocadura del río Elba. Tiene 2 millones de habitantes que viven en 23 barrios residenciales. Las márgenes del río estaban repletas de fábricas. Hasta allí no llegaba la señal del sistema de radionavegación OBOE utilizado por los ingleses. Pero el radar cartográfico H2S, dirigido hacia abajo del bombardero daba una señal en pantalla que distinguí claramente el agua de la tierra. La ciudad quedaba pues muy bien delimitada.

Había refugios públicos con red eléctrica individual, ventilación… y la mayoría de edificios poseían sótanos. Había en la ciudad más de 300 equipos de lucha contra el fuego, y en todos los edificios dos personas se encargaban de controlar el inicio de fuegos. Incluso en el puerto había barcos bomberos.

Las defensas antiaéreas de la ciudad eran grandes, había 54 baterías antiaéreas, 24 unidades de proyectores y otras productoras de humo y simulación de incendios.

Hasta junio de 1943 el puerto había recibido 137 raids sin dañarlo gravemente. Hasta que el Mando de Bombardeo británico decide iniciar una campaña contra grandes ciudades con una renovada fuerza. Creían que destruir la ciudadprovocaría un daño irreparable a la economía de guerra alemana.

El primer bombardeo tuvo lugar la noche del 24-25 de julio. Fue atacada por 791 bombarderos. Delante iba la Fuerza de Exploración, que marcaban los objetivos con bengalas de colores que ardían en tierra. A los pocos minutos otros aviones ponían en práctica el sistema “window”, lanzando millones de tiras de papel de estaño (lo que llamamos papel de plata para nuestros bocadillos), de esa forma los radares quedaban anulados y no daban datos para los aviones o la artillería, las pantallas de los radares quedaban totalmente saturadas de color blanco, porque cada tira de estaño provocaba la señal de un avión, y había millones de ellas. Luego llego la oleada de bombarderos. Ardieron 3 barrios, pero las bombas cayeron mayoritariamente lejos de los objetivos y muy dispersas. El servicio de electricidad, agua, telefonía… todo falló, pero no se formó la tempestad de fuego que esperaban los ingleses.

La noche del 27-28 de julio volvieron con otros 787 aparatos. Esta vez se desató el infierno. En tierra nadie sabía lo que ocurría. A las 00:55 horas brillaron luces en el cielo llamadas árboles de navidad, luego marcas en el suelo de color amarillo, y después verdes… la fuerza de exploración marcaba objetivos. Esta vez las bombas cayeron sobre distritos muy densos en población y repletos de casas pequeñas. Esta vez se creó la primera gran tempestad de fuego de la guerra, como más tarde en Dresde o Tokio.

La tempestad o huracán de fuego tiene lugar cuando todos los incendios del barrio o zona bombardeada se unen en uno solo. Y la fisionomía del lugar ayuda con sus calles estrechas y pocos espacios abiertos. Las pequeñas bombas explosivas caen del cielo, atraviesan tejados y se hunden varios pisos hacia abajo, estallan y abren agujeros entre las paredes de las viviendas y revientan las ventanas para que entre oxígeno que aviva los incendios que provocarán las siguientes bombas, las incendiarias, que entran por los tejados y estallan en el interior. Son bombas de termita, producto utilizado para soldar, que al estallar se convierte en un charco de hierro fundido.

Cuando todo el barrio es una sola hoguera, y la temperatura llega a 1000 grados, una masa de aire caliente se eleva rápidamente hacia el cielo, y desde las calles adyacentes, un huracán de viento de hasta 250 km/h o más acude hacia la zona del incendio para avivar con su oxígeno el poderoso fuego. Los que están en los refugios mueren ahogados porque el oxígeno escapa, o en todo caso, a las dos horas, la estructura del edifico incendiado transporta su calor hacia el sótano. Todos mueren dentro por asfixia o por el calor como si de un horno se tratara.

Quienes escapan hacia la calle se encuentran con algo mucho peor. El viento arrastra personas hacia el fuego, o las lanza a la calzada, donde el asfalto está hirviendo y mueren achicharradas y quedan envueltas en llamas. Salir de una calle era casi imposible porque en los cruces se formaban tornados que podían matar. 16.000 viviendas ardían. Hasta las 9 de la mañana el gran incendio estuvo vivo, y durante varios días otros más pequeños seguían ardiendo.

Una superviviente recuerda: “Una gran llamarada avanzaba hacia nosotros, una llama tan alta como un edificio y ancha como la calle, no había escapatoria”. Los informes posteriores de los servicios de rescate son aterradores: “árboles de un metro de grosor fueron arrancados o destrozados, sólo las personas que fueron al agua del río soportaron el calor abrasador y salvarse”.

Hubo otros dos ataques más. 48.000 personas murieron, y la ciudad de Hamburgo quedó destruida en un 75%, la segunda urbe alemana más destruida en la guerra. Y 35.000 heridos. Los heridos por las bombas incendiarias de fósforo, las más peligrosas, pues se inflama al contacto con el aire y arde incluso bajo el agua, deben limpiar sus heridas con bicarbonato sódico.

Al entrar a los refugios al terminar el ataque, se veía a familias con todos sus miembros muertos y abrazados unos a otros. Había cuerpos con ropa, otros sin ella, muchos grotescamente hinchados, y con la piel de colores, normalmente naranja o verde. En la calle un hombre falleció asfixiado con la boca en una alcantarilla… trataba de respirar aire del subsuelo. Los animales del zoológico escaparon al ser alcanzado su hogar… “Vi a una jirafa corriendo despavorida con su cuello en llamas”. En la calle los cuerpos estaban totalmente calcinados, donde debía haber ojos sólo había un hueco vacío. En ocasiones donde debía haber una persona había sólo cenizas.

Angelica Toms tenía 11 años: “En la calle donde yo vivía había 144 casas, y después de la guerra, en su lugar solamente quedaron las fachadas de 3 edificios. Cuando empezaron los bombardeos, o me iba a la orilla del río, donde me sentía segura. No quería quedar enterrada viva en el refugio de los bajos, tenía claustrofobia. Después de un ataque volvía y contaba a los amigos, a veces faltaba alguno debajo de los escombros”.

Otro superviviente recuerda: “Todos aquellos que siguieron las instrucciones y se dirigieron obedientemente a los refugios –tal como hubiera hecho yo– murieron. Se asfixiaron cuando el refugio se llenó de humo o cuando la tempestad de fuego hubo consumido todo el oxígeno. Muchos cadáveres se amontonaban junto a las salidas taponadas de los refugios. Otros cadáveres habían quedado apresados en la negra y endurecida masa de su propia grasa que se había derretido y se derramaba por el suelo. Los bebés yacían en hileras como pollos al carbón. Otros cadáveres habían desaparecido completamente; de ellos sólo quedaba una fina capa de ceniza sobre mesas y sillas. Casi todos los que habían abandonado los refugios murieron calcinados en las calles. Muchos yacían boca abajo, con un brazo protegiendo la cabeza. Muchos habían encogido hasta parecer enanos; otros estaban hinchados como globos. Algunos parecían completamente ilesos, pero estaban desnudos; todas sus ropas, salvo los zapatos, habían desaparecido. Otros yacían con los brazos abiertos y los rostros inexpresivos, como maniquíes. Algunos estaban totalmente carbonizados. Sus cráneos habían reventado por las sienes dejando escapar sus sesos y sus intestinos sobresalían bajo sus costillas. Unos pocos lograron salvarse de las llamas”

Una mujer cuenta que el incendio parecía “una tormenta de copos de nieve ardiente”.

Traute Koch, 15 años: “Mamá me envolvió en sábanas mojadas, me besó y dijo: ¡Corre!”

Herbert Brecht, 15 años, se escondió en un cráter de bomba inundado: “Allá arriba hacía un calor terrible, pero el agua me salvó. Al final, éramos unas 40 personas en el mismo cráter. Es imposible olvidar los gritos de la gente que agonizaba presa de las llamas. Un ser humano no muere valerosamente y de manera tan hermosa como en las películas, sino gritando y gimiendo y con el estertor de la muerte en su garganta”.

Käte Hoffmeister: “Llegamos hasta la puerta, que ardía como el aro de un circo por el que saltan los leones. Alguien delante de mí vaciló. Yo lo empujé con el pie. Sabía que allí no podíamos quedarnos [...] Conseguimos llegar a Löschplatz (otro barrio), pero no podíamos seguir por Reifferstrasse porque el asfalto se había derretido. Había gente en la calle, algunos ya estaban muertos, otros seguían con vida, pero habían quedado atrapados en el asfalto. Debieron de salir corriendo a la calle sin pensárselo dos veces. Sus pies se habían quedado pegados y habían intentado ayudarse con las manos. Estaban a cuatro patas y no paraban de gritar.”

Un piloto inglés que observó el bombardeo desde lo alto recuerda que “fue como asomarse al interior de un volcán en erupción” y otro tripulante del avión exclamó, “pobres diablos”.

Este es el asesinato cometido en la guerra mundial por los aliados en muchas ciudades.

CONCLUSIONES.

DESTRUIR LA MORAL: Lo que más recuerdan de la guerra mundial los civiles son los bombardeos. El 91% de los alemanes encuestados tras la guerra lo afirman. Pero los bombardeos jamás consiguieron uno de los objetivos que buscaban, que era socavar la moral de la población, especialmente la de los trabajadores, y un alzamiento contra el régimen nazi.

MALA PRECISIÓN DE LOS BOMBADEROS: Un análisis de la aviación inglesa apunta muchas causas a la falta de precisión: bombardear de noche y desde mucha altura, el humo de los incendios, factores atmosféricos, artillería antiaérea, cansancio de las tripulaciones…
La precisión americana de sus bombardeos diurnos fue un gran engaño. Los visores de puntería no eran perfectos y fallaban por muchos metros.
Para compensar la pérdida de precisión se decidió multiplicar el número de bombas lanzadas, pero las hicieron mucho más pequeñas, de pocos kilos. Y se necesitaron 9000 bombas para alcanzar un blanco, frente a una que se necesita en la actualidad.

BAJA EFECTIVIDAD DE LOS BOMBARDEOS: Ahora sabemos que se necesitaron, en promedio, tres toneladas de bombas británicas para matar a un solo civil alemán. Cada bombardero mató a tres alemanes por ataque. De estos tres, tal vez uno trabajaba en la fabricación de material bélico. Eso se llama despilfarro de recursos.

DAÑO A LA ECONOMIA: Los daños provocados a la industria alemana se calculó en sólo un 10%, y en pocas semanas se reparaban las fábricas siempre. Y justo durante todo el año 1944, cuando los bombardeos se convirtieron en salvajes y las ciudades eran atacadas por hasta 1000 aviones, la producción de las fábricas alemanas aumentaba. Descendieron cuando las tropas entraron en Alemania y avanzaron por ella.
Si bien los ejércitos y aviación alemana quedaron sin combustible para combatir, ni sistema de transporte para moverse. En Japón la industria fue mucho más dañada, pero su paralización se debe a otros factores como la campaña submarina americana que hundía mercantes, el minado de puertos.

CONTRIBUCION A LA VICTORIA: Los bombardeos provocaron mucho sufrimiento y no contribuyeron de forma efectiva a la victoria final con sus ataques de zona a las ciudades, aunque contribuyeron en los combates terrestres y navales. Los bombardeos diurnos americanos provocaron la destrucción de la aviación alemana en duros combates aéreos para conseguir la superioridad aérea sobre Alemania.

PÉRDIDAS: 2 millones de alemanes sin hogar, 650.000 muertos. En Alemania fueron destruidos más de 200 kilómetros cuadrados en cinco años; en Japón, casi 500 en medio año.56.000 tripulantes de bombarderos ingleses muertos, es la segunda mayor proporción de la guerra tras el cuerpo de submarinistas alemán. Los alemanes derribaron 22.000 aviones sobre la Europa occidental.

LA VERGÜENZA: Cuando los EE.UU. entraron en guerra y los aliados pasaron a la ofensiva a principios de 1943, ya no había justificación para bombardear civiles, tanto en Alemania como Japón. Hoy día no hay un solo indicio en un museo de Gran Bretaña que documente los ataques sistemáticos a civiles alemanes en sus hogares, ni un solo indicio de que dichos ataques constituyeran un crimen de guerra recogido por las leyes humanitarias internacionales de protección de la población civil.

"Vuela con el cerebro, no con los músculos, y menos con la polla".
Última Edición: 05 May 2017 17:47 por Alcaudon101.

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